Fuenteovejuna, o los poemas que nos salvan.

Morir
diciendo "Fuenteovejuna,"
y a nadie saquen de aquí.
Esteban (Acto III)

Rakel Camacho es la primera mujer en dirigir Fuenteovejuna para la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) y lo hace junto con la dramaturga María Folguera, que escribe la adaptación de la obra.

En la visión de Camacho, el clásico de Lope de Vega deja de ser una de las obras referentes del Siglo de Oro que todos conocemos, para convertirse en un espejo de la sociedad actual, donde los abusos de poder y la violencia resuenan en lo cotidiano.

Su dirección es poderosa, urgente, contemporánea. La mise en scène expresa con fuerza toda la crudeza del texto original, enfatiza el contenido político, la resistencia colectiva y es capaz de hacernos sentir el dolor de los cuerpos ultrajados por la violencia del tirano. Y tanto la escenografía diseñada por Mónica Borromello como el vestuario de Rosa García Andújar, crean un ambiente ancestral, casi tribal, que remite a rituales antiguos.

Nos encontramos delante de una reinterpretación audaz y comprometida en la que se revoluciona el clásico sin renunciar a su esencia barroca, donde todo se convierte en espejo de nuestro presente y reivindica la voz colectiva como una fuerza transformadora. Aquí la revuelta de un pueblo no es solo un hecho del pasado, sino una llamada urgente a la acción y a la reflexión.

Según la directora, su Fuenteovejuna “quiere mirar al pasado para no olvidar y explorar nuestros orígenes”. La obra se hace así herramienta para interrogarnos sobre qué estructuras siguen permitiendo la tiranía y el abuso y sobre qué significa la rebelión colectiva hoy.

Y Camacho pone el centro en la mirada femenina. Citando sus palabras “la rabia y la violencia que se despiertan tienen que ser lideradas por la mujer frente a la palabrería y la inacción de los hombres”. La mujer no es un simple añadido sino el verdadero eje desde el que la obra respira. La presencia femenina reconfigura aquí la lógica del poder, de la violencia y de la resistencia.

Lo que emerge es un teatro que no se conforma con contarnos una historia: nos pide que entremos en ella, que reconozcamos nuestras propias sombras a través del pueblo que se levanta, un organismo colectivo que se contrae ante la opresión y estalla cuando ya no cabe más silencio. Y Camacho lo hace “sintiendo la responsabilidad de que en el escenario tenemos que crear poesía; que lo que sucede en un escenario son poemas que nos salvan: a los personajes los sitúa en modo de supervivencia y al espectador le provoca una catarsis.”

Rakel Camacho (Albacete, 1979), después de licenciarse en Dirección de Escena y Dramaturgia en la RESAD, funda la compañía La Intemerata con la que dirige varias piezas experimentales: La cabeza del Dragón, Lucientes, Aleluya erótica, La Donna Immobile, entre otras. Recibió el Premio ADE José Luis Alonso 2020 a Mejor Director Emergente gracias a la adaptación teatral Una novelita lumpen de Roberto Bolaño en el Teatro Pavón-Kamikaze. Los años siguientes firma diferente direcciones en las Naves del Español (Matadero Madrid) adaptando a Fassibinder y a Carmen Martín Gaite, entre otros. También participa en conocidos festivales de artes escénicas. La mirada de Camacho combina textos clásicos con lenguajes vanguardistas y huye del realismo para centrarse en lo poético. Su sello artístico mezcla lo ceremonial, lo barroco, lo onírico y lo simbólico para hablarnos de la violencia del poder, del género y de la memoria.

23 de septiembre de 2025
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