“El futuro de la traducción parece estar a caballo entre el uso razonable de la tecnología y la capacidad humana para transmitir los matices del lenguaje”.
Guadalupe Castillo
La llegada de la inteligencia artificial a nuestras vidas ha marcado un antes y un después en la manera en que trabajamos, aprendemos y nos relacionamos con el mundo. Desde asistentes virtuales que facilitan nuestras tareas diarias hasta sistemas capaces de analizar grandes volúmenes de datos en segundos, la IA se ha convertido en una herramienta clave para abrir nuevas posibilidades.
Por otro lado, la rápida expansión de la IA ha despertado preocupación e incertidumbre sobre el futuro en varios sectores profesionales que ven amenazadas sus funciones tradicionales. Sin duda, uno de los sectores más afectados es el gremio de la traducción y, para entenderlo más en profundidad, hemos tenido la ocasión de hacer algunas preguntas a Guadalupe Castillo, traductora y project manager de proyectos de traducción:

Hola Guadalupe, ¿cuál es tu formación y tu rol dentro del mundo de la traducción?
Soy licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Málaga y poseo un máster de localización de software y gestión de proyectos de la Universidad Libre de Bruselas. Empecé mis andanzas en este campo como traductora y gestora de proyectos en plantilla en 2005 para acabar dando el salto al mundo freelance en 2008.
He traducido una gran variedad de textos del inglés, holandés y francés al español y he gestionado proyectos de hasta 40 idiomas. Entre mis tareas están la planificación, selección del equipo, asignación de tareas y supervisión del proceso, asegurando la calidad del producto final y el cumplimiento de los plazos, así como un control de los gastos.
¿Utilizas herramientas de traducción asistida por IA actualmente en tu trabajo?
Sí, y hay dos conceptos diferentes pero que van de la mano hoy en día: uno es la traducción automática, representada por herramientas como Google Translate o DeepL, que utiliza algoritmos de aprendizaje automático para traducir textos sin intervención humana directa. Por otro lado, está la TAO (traducción asistida por ordenador) que es un sistema que integra un software para ayudar a los traductores humanos. SDL Trados Studio, MemoQ, o Xliff Editor (Lionbridge) no traducen por sí mismas, sino que ayudan a gestionar y facilitar el proceso de traducción. Gracias a ellas, se crean memorias de traducción que almacenan segmentos ya traducidos, y bases de datos terminológicas, asegurando coherencia y calidad en proyectos con gran cantidad de palabras.
¿Podrías contarnos cómo integras esas herramientas en cada fase de tu proceso?
En ocasiones, el texto original debe prepararse antes de ser traducido por la IA, lo que se conoce como pre-edit (preeditar) para eliminar posibles errores y facilitar el trabajo de la IA.
En caso de proyectos con mucha documentación y plazos urgentes, la IA puede realizar un resumen de la documentación del proyecto ahorrándote tiempo y, en última instancia, dinero. Herramientas tradicionales del traductor como el MS Word ya han visto como la IA se ha implantado en ellas, siendo útil en algunas ocasiones, pero en otras no tanto ya que entorpecen la tarea de escribir más que proporcionar ayuda.
Desde que incorporaste herramientas de IA, ¿qué partes de tu trabajo han cambiado más?
Se ha mejorado la velocidad y eficiencia, permitiendo traducir grandes volúmenes de texto rápidamente. Ha surgido nuevos perfiles profesionales que combinan conocimientos de traducción con habilidades técnicas como los especialistas en pre y posedición.
¿Hay situaciones en las que confías más en la IA y otras en las que prefieres evitarla?
En texto generales que no tienen mucha dificultad, la IA puede ser un gran aliado. Pero no la utilizaría, por ejemplo, en textos médicos o farmacéuticos sin una supervisión humana previa porque podría haber errores graves en la traducción final. Este tipo de textos suelen requerir una gran precisión.
¿Realizas ahora más labores de posedición que de traducción desde cero?
Defintivamente, sí. Sin embargo, al realizar muchas traducciones consideradas creativas (la mayoría de textos que realizo son textos de videojuegos o marketing), la IA no ayuda mucho. En esta línea de tareas, cabe mencionar que, en ocasiones, también ayudo a valorar los resultados de una misma traducción hecha por IA y hecha por el ser humano para poder así comparar la calidad e ir enseñando a la tecnología de de IA de mis clientes. Spoiler: Siempre suele ganar la traducción humana.
¿Crees que la IA es una herramienta fiable? Qué tipo de errores detectas con más frecuencia y en qué áreas consideras que la IA necesita más supervisión humana.
La falta de contexto y las traducciones literales suelen producir los errores más comunes en los textos realizados por la IA. Juegos de palabras, modismos, ironías o referencias culturales son los obstáculos más comunes.
¿Crees que la IA ha cambiado la relación con los clientes o agencias?
Sí, al no tener que crearse la traducción desde cero, las tarifas se han visto bastante reducidas así como la cantidad de palabras que tienen que realizarse en una jornada laboral. Antes, la productividad estándar era de 1500-2000 palabras al día y ahora asciende a alrededor de 4000-5000 palabras. Muchas veces hay errores que no se detectan (sobre todo en proyectos urgentes) porque el texto generado por la IA es entendible con una primera lectura. Estos errores se asimilan sin embargo como correctos y pueden introducirse en la versión final.
Si pudieras pedir una mejora o característica ideal a estas herramientas, ¿cuál sería?
Que las herramientas pudieran anticipar las necesidades del traductor, sugerir soluciones y resolver problemas automáticamente. Pediría también que se eliminaran los estereotipos que pueden llegar a. Este problema surge porque los modelos de IA se entrenan con grandes cantidades de texto que contienen sesgos sociales, estereotipos de género o culturales. Como resultado, las traducciones pueden ser inexactas, dar lugar discriminación, y asumir roles de género para ciertas profesiones (ej: "el médico" en lugar de una opción más neutral). Aún queda mucho para mejorar los resultados de la IA y, de momento, aún es necesaria la acción del ser humano.
Si hablamos de cara al futuro, ¿cómo imaginas la relación entre la IA y los traductores dentro de cinco o diez años?
Se suele hablar de que los traductores serán reemplazados por la IA a medio-largo plazo, pero en mi opinión no es algo 100 % factible (al menos no con lo que sabemos hoy en día). Los traductores siguen siendo un elemento esencial para garantizar que los textos sean correctos y contextualizados. No considero la tecnología una amenaza, es un recurso valioso que puede facilitar nuestro trabajo. No está enfocada a sustituir el factor humano, sino más bien a la unión entre la eficiencia de la máquina y nuestra propia experiencia. El futuro de la traducción parece estar a caballo entre el uso razonable de la tecnología y la capacidad humana para transmitir los matices del lenguaje.
Aunque la inteligencia artificial plantea desafíos éticos y sociales, su integración en el mundo de la traducción ha impulsado una ola de innovación sin precedentes que nos obliga a replantear el papel del traductor: ya no solo como un mero intermediario lingüístico y garante de calidad, sino una figura que necesita conocimientos técnicos para entender el funcionamiento de estas nuevas tecnologías. Hoy en día la IA se convierte en un aliado para él, combinando eficiencia con sensibilidad humana y manteniendo vivo el significado entre lenguas y culturas.